María Guardiola renuncia ahora a derogar la ley extremeña de memoria tras la ruptura con Vox: "No es la prioridad"
"No vamos a poner en marcha esa ley de concordia", ha afirmado la presidenta de la Junta este miércoles tras materializarse la ruptura del acuerdo de gobernabilidad y las primeras peticiones del PSOE para llegar a un acercamiento.
Primera consecuencia práctica de la ruptura Vox-PP en los Gobiernos autonómicos: la Junta de Extremadura de María Guardiola paraliza la Ley "De Concordia" con la que pretendían desmontar la Ley de Memoria Histórica vigente.
Extremadura frena en seco la derogación de la ley de Memoria Histórica que el PP y Vox habían pactado para sustituirla por una de Concordia. La ruptura de la coalición ha dejado en papel mojado el acuerdo firmado hace un año y la polémica medida ya no es una prioridad y “no está sobre la mesa”, ha asegurado la presidenta de la Junta, María Guardiola.
Por lo tanto, tampoco se va a poner en marcha “esa ley de Concordia para ampliar la memoria y el respeto a todas las víctimas”, que era una de las mayores exigencias de Vox, que ha visto cómo en otras comunidades autónomas salía adelante y en Extremadura apenas se producía avances, tras materializarse la ruptura del
acuerdo de gobernabilidad las primeras peticiones del PSOE para llegar a un acercamiento, entre ellas que derogue algunas de las medidas que sacó adelante con el apoyo del partido de Abascal.
Hasta ahora, la consejera de Cultura, Victoria Bazaga, con competencias en esta materia, tirando del argumentario desplegado en otras comunidades también gobernadas por el PP y Vox, ha defendido el cambio legislativo para que todas las “víctimas represaliadas políticamente” estuvieran amparadas“ sin distinción, sin bandos, una ley que reconcilie, que no atente contra el espíritu de la transición democrática de nuestro país”.
A preguntas de los medios tras firmar el Plan Director de Políticas Activas de Empleo para Extremadura 2024–2027 con los sindicatos CCOO y UGT y la Confederación Regional Empresarial Extremeña (CREEX), Guardiola ha subrayado que "nada de lo que hemos puesto en marcha se va a derogar". "Todo lo que hemos hecho lo hemos hecho muy conscientes y sabiendo que era lo mejor para los extremeños y no hemos tenido que sufrir ninguna imposición de Vox", ha subrayado en este sentido.
Extremadura: transfuguismo en Vox y Gobierno del PP en minoría
Al margen de ello, ha acusado a Vox de "incoherencia" por solicitarle este pasado martes que entregue la Presidencia de la Junta si desea que el senador extremeño por designación autonómica Ángel Pelayo Gordillo (Vox) devuelva su acta de la Cámara Alta. Ha argumentado que hay una "diferencia abismal" en ese planteamiento "populista" que hace Vox porque ella es presidenta porque lo propuso el PP y porque su partido sacó 28 escaños y recibió el apoyo de Vox en la Cámara, mientras que Gordillo fue senador a propuesta de los populares.
Por ello, les ha pedido "coherencia" y que renuncien a las "prebendas" que figuraban en el pacto de gobierno que unilateralmente han roto en base a un motivo que estaba fuera de este acuerdo. Respecto al PSOE y su decisión de no presentar una moción de censura, Guardiola ha deseado que los socialistas ejerzan una oposición "seria y constructiva" y ha subrayado que en ningún momento su partido ha puesto líneas rojas ni cordones sanitarios a ninguna formación.
El Ayuntamiento de Badajoz, gobernado por el PP, retirará la calle a un asesinado años antes de la Guerra Civil..
Juan Jara era un panadero de Zalamea de la Serena con 22 años y inquietudes políticas. En aquellos convulsos principios de la II República él no se hizo comunista, anarquista ni socialista. El 3 de diciembre de 1933 Juan Jara fue asesinado de un tiro en la nuca sin que mediara palabra alguna. Su asesino era un miembro del PSOE del pueblo. El Ayuntamiento de Badajoz, del PP, le quitó la calle a Juan Jara, bajo presión de la Diputación, controlada por los socialistas, que le amenazaba con retirarle ayudas.
Una noche, tras discutir de política con varios socialistas del pueblo, regresaba solo a su casa y fue asesinado de un disparo en la cabeza, por detrás por uno de los socialistas con los que había discutido.
En realidad al caso de Juan Jara no podía aplicarse esa Ley de Memoria Histórica creada en aras del revanchismo. La víctima fue asesinada antes de «la guerra civil y la dictadura», los tiempos contemplados en la despreciable ley. Pero dio igual. Jara, que no sabría quién era Franco, fue tachado de «franquista» como Calvo Sotelo, asesinado antes del alzamiento. Y se quedó sin su modestísima calle. Aun no se la han dado a su asesino. Si no se impide, todo se andará. Bajo esa ley, escritores gloriosos han tenido que ceder su calle a asesinos.
Badajoz retira la calle al asesinado por un socialista antes de la guerra porque exalta el franquismo
(Informe forense publicado en La otra memoria histórica, editorial Almuzara).
15 julio, 2018 Redacción Memoria Histórica, Noticias 7
El 24 de septiembre de 1936, los milicianos del PSOE-PCE entraron en la pequeña localidad de Granja de Torrehermosa (Badajoz), donde asesinaron a tiros, palos y hachazos a 35 varones, 11 mujeres y dos niñas. Los criminales, después de robar en los domicilios de sus víctimas, se dirigieron al cementerio. Allí abrieron nichos y féretros con la intención de despojar a los muertos de anillos, dientes de oro y cualquier otro pequeño objeto de valor.
Años más tarde, el 27 de mayo de 1987, TVE, bajo control del PSOE, emitió un documental en el que se afirmaba, con todo lujo de detallas y “datos” contrastados, que la matanza había sido obra de las tropas “franquistas”… lo que produjo verdadero estupor entre quienes fueron testigos directos de lo que ocurrió en aquella aciaga jornada.
Al embuste de TVE respondió el diario ABC con un artículo publicado el 31 de mayo del mismo año:
“Los menguados supervivientes de aquella matanza reconocieron, con dolor y estupor, a los suyos. Los que aparecían asesinados por la represión franquista no eran otros que los miembros de una ilustre familia de Granja de Torrehermosa (Badajoz), que fueron brutalmente masacrados en su domicilio por milicianos de Frente Popular el 24 de septiembre de 1936. En la masacre cayeron desde el abuelo, Sebastián de Gala Ortiz, de setenta y ocho años, hasta su nieta de dos años, María de las Nieves de la Gala Durán, y así hasta catorce miembros de la familia, amén de las dos sirvientas de la familia y una hija de la costurera de once años. Los hombres jóvenes de la casa, Francisco, Ernesto y Felipe de la Gala, ya habían sido asesinados semanas antes”. (Cit. por Nicolás Salas, La otra memoria histórica)
Los milicianos se ensañaron especialmente con los miembros de la familia De Gala-Llera, como queda demostrado por las fotografías que se tomaron a los pocos días y el informe forense:
“En el exterior del cementerio de dicho pueblo, y al lado izquierdo de la puerta que le da entrada, se encontraba profusamente hacinado un montón de cadáveres en número de once, de los cuales ocho eran de mujeres de diversas edades, dos de niñas y uno de hombre. El estado de descomposición de tales cadáveres dificultaba extraordinariamente un reconocimiento minucioso y detallado de los mismos. Con toda seguridad la muerte violenta que han sufrido estas víctimas se produjo de cuarenta y ocho a setenta y dos horas antes de hacerse este informe.
La identificación de las víctimas se hizo difícil por la causa antes dicha y no pudo ser completa. Sin embargo, los datos conseguidos son los siguientes:
1-Cadáver de hombre de unos 60 años de edad, herida de hacha en la región parietal izquierda y herida de bala en la región precordial.
2-Cadáver de niña de unos 5 años de edad, herida de hacha u otro instrumento cortante y pesado, en el parietal derecho, fractura completa del cráneo con magullamiento, fractura completa del brazo y antebrazo derecho y extensas contusiones en la región lumbar y dorsal. La muerte fue producida, al parecer, por golpe violento de la víctima contra el suelo o pared, con fractura de la extremidad superior derecha y contusiones, y una vez en el suelo herida en el cráneo.
3-Otro cadáver de niña de unos 9 a 10 años, fractura con magullamiento del cráneo (…) fractura completa del brazo derecho y signos de violación o intentos.
4-Cadáver de una joven de 22 a 26 años, con tremendo golpe entre parietal izquierdo y el occipital, con hundimiento de la bóveda craneana, salida de la masa encefálica e inclusión del pelo dentro del cráneo, balazo en la región maxilar derecha, sin orificio de salida, seguramente producido por bala de plomo de un calibre de 44 a 48.
5-Cadáver de una mujer de unos 58 a 60 años de edad, extensa herida por hacha al lado derecho del cráneo y cara.
6-Cadáver de joven de unos 30 años de edad, con desarticulación completa de la cabeza, contusión extensa en la región frontal izquierda y desgarramiento de la vulva por objeto contundente. En esta víctima hubo posible violación hecha con anterioridad.
7-Cadáver de mujer con extensa herida cortante, posiblemente producida por hacha en la ingle derecha, con rotura del paquete básculo-nervioso y capas musculares, no pudiéndosele hacer una inspección por encontrarse debajo de los otros cadáveres.
8-Cadáver de mujer con extensa herida en la cara interna de la pierna izquierda, producida por hacha, con desgarramiento de todos los tejidos.
9-Cadáver de mujer de unos 24 a 26 años de edad, con magullamiento del cráneo, desarticulación de la cabeza, fractura del brazo derecho, exoftalmia del ojo izquierdo, contusiones en la región genital producidas por una posible violación.
10-Cadáver de mujer con herida extensa por instrumento muy cortante en la región maxilo-parietal-temporal izquierda.
11-Cadáver de mujer que por encontrarse completamente debajo de los demás no pudo ser reconocido”. (Informe forense publicado en La otra memoria histórica, editorial Almuzara).
El PSOE siempre ha estado convencido (y lo sigue estando) de que la mentira es un arma cargada de futuro… y razón no le falta. Sin embargo, sus afiliados en este caso concreto no fueron originales en su vileza de culpar a otros de la matanza de Granja de Torrehermosa, puesto que simplemente siguieron las sabias enseñanzas de Stalin, que de intoxicar con propaganda era un maestro.
Hoy en día, los secuaces del fundador del PSOE siguen mintiendo, sembrando odio, ocultando con ferocidad la verdad histórica y creando mitos tan falsos como fantásticos. Juran por sus interfectos que son demócratas, más incluso que el ferrolano, pero se sublevaron contra la Segunda República en octubre de 1934, lo que ocasionó miles de muertos en Asturias; vociferan su respeto por los homosexuales, pero in illo tempore los reprimieron con dureza y motejaron de ”señorita con piso de soltera” a García Lorca; nos presentan como héroes a ciertos personajes, pero los hechos demuestran que sólo fueron hampones, pistoleros y genocidas; saquearon los bancos, los museos y hasta los montes de piedad para vivir en el exilio como los ricos al terminar la guerra, pero dijeron que lo hacían por amor al proletariado. La izquierda sabe que quien controla el presente también controla el pasado y el futuro. Y en eso ha estado siempre. Y en eso está ahora… envenenando con sus embustes el presente.
Es
decir, que en la primavera de 1936, a la “burguesía” de Badajoz (o sea,
a todos aquellos que no formaban parte del Frente Popular) les bastaba
asomarse a la calle
o leer un periódico socialista para contemplar el embrión de un
verdadero ejército que se preparaba «para terminar con esa gente». Gente
que, desde 1931, sabía muy bien lo que significaban aquellas palabras
porque había tenido ocasión de comprobarlo en sucesos como el brutal
linchamiento de cuatro guardias civiles en Castilblanco, los asaltos,
incendios y saqueos de propiedades, la intentona revolucionaria de
diciembre de 1933 en Villanueva de la Serena, el asesinato del primer
falangista en Zalamea, la huelga campesina de junio de 1934 abortada por
Salazar Alonso desde el Gobierno, la manipulación de los resultados
electorales en la provincia de Cáceres en febrero de 1936 o las
violencias alentadas por los alcaldes desde el neo-caciquismo
socialista. En todo caso, el tiempo habría de demostrar que el corazón
de aquellos burgueses todavía palpitaba con la suficiente normalidad
como para no asistir pasivos a su propio exterminio.
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